Ya de vuelta, en casa después de la escapada del fin de semana. Os cuento mi última experiencia literaria, que no ha sido precisamente buena.

Una amiga me había recomendado Crepúsculo y, aunque nunca me había llamado especialmente la atención, decidí llevármelo de viaje. Con el éxito que ha tenido esta saga, pensé que algo tendría.

Estuve leyéndolo por las noches, pero no había llegado ni a la mitad cuando decidí dejarlo. No podía más.

Reconozco que empecé a leerlo con bastantes prejuicios. La historia de una adolescente que se enamora de un vampiro guapísimo, misterioso y aparentemente perfecto ya me parecía una chorrada antes de abrir el libro. Y puede que eso haya influido, pero la lectura no ha conseguido hacerme cambiar de opinión.

Me ha parecido una novela tremendamente pastelosa, con una relación amorosa tan idealizada que resulta absurda. Bella tiene muy poca personalidad y su mundo parece girar alrededor de Edward, cuyos comportamientos posesivos se presentan como románticos. Tampoco me han convencido los diálogos ni las constantes vueltas a los mismos sentimientos.

Y no es porque sea literatura juvenil. Harry Potter, por ejemplo, demuestra que se pueden escribir historias para adolescentes con personajes interesantes, profundidad y capacidad para enganchar a lectores de cualquier edad.

Quizá con quince años me habría encantado, pero ahora me ha parecido una tontería de novela para quinceañeros. Sé que tiene millones de seguidores y respeto que a otros les guste. A mí, sencillamente, me ha aburrido.

No voy a puntuar un libro que no he terminado, pero tampoco voy a seguir leyéndolo por obligación.

No puntuableNo fui capaz de terminarlo y, por eso, he preferido no ponerle una nota.

¿Soy demasiado crítica con Crepúsculo o alguien más tuvo la misma sensación?

¿Has leído Crepúsculo? Me encantará conocer tu opinión. Puedes dejar tus comentarios en Instagram.

Comentar esta reseña en Instagram
← Volver a todas mis reseñas